Domingo, 20 de Abril de 2014
Mundo Dispersan manifestación con violencia en Ankara

Dispersan manifestación con violencia en Ankara

ankara-manifestacionGas lacrimógeno y cañones de agua fueron usados para dispersar a diez mil personas que en diferentes marchas se dirigían a la céntrica plaza de Kizilay, en Ankara, Miles de turcos siguen movilizados contra el primer ministro Erdogan

Estambul. En los incidentes más graves desde hace tres días, la policía turca ha rociado con gas lacrimógeno y ha usado cañones de agua para dispersar a unos diez mil manifestantes que, procedentes de distintas marchas se dirigían hoy a la céntrica plaza de Kizilay, en Ankara.

En una nueva jornada de protestas masivas, miles de turcos volvieron a salir a las calles hoy para unirse a las masivas manifestaciones contra el gobierno que ya duran nueve días, en un desafío directo al primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, quien llamó al cese de las marchas, inéditas desde que llegó hace una década al frente del gobierno.

Con la misma determinación, miles de manifestantes ocuparon la plaza Taksim de Estambul y el famoso parque Gezi, cuya anunciada destrucción provocó la peor crisis política desde que llegó al poder el gobierno islamista conservador en 2002. Numerosos hinchas de los tres grandes clubes de fútbol rivales de la ciudad, el Galatasaray, Besiktas y Fenerbahçe, se unieron a la multitud sin que la policía interviniera.

En cambio, en Ankara, la policía antidisturbios dispersó de manera violenta, recurriendo a gases lacrimógenos, a unos cinco mil manifestantes que se habían congregado en la plaza de Kizilay, en el centro de la ciudad. Según las cadenas de televisión, varios manifestantes resultaron heridos.

"El primer ministro intenta todos los días dividir a la población", declaró a AFP Eroy Dilek, un estudiante de 21 años presente en la plaza Taksim, que promete que los manifestantes "regresarán aquí todos los días hasta que renuncie" Erdogan. Los manifestantes reprochan al primer ministro, principal objetivo de las protestas, su ejercicio autoritario del poder y le acusan de querer islamizar a la sociedad turca.

Criticado en su país, así como en el extranjero por la brutalidad con la que la policía reprimió a los manifestantes, el gobierno jugó hoy la baza de la pacificación. "El proceso (de las manifestaciones) está bajo control del gobierno, se normaliza y cada vez es más razonable", dijo el vice primer ministro, Huseyin Celik. "Estamos dispuestos a responder a todas las exigencias razonables, democráticas y que respeten la ley", añadió.

La víspera, el propio Erdogan suavizó el tono firme que había adoptado después del comienzo de la crisis contra los manifestantes, a los que a menudo calificó de "vándalos" o "extremistas".

"Estamos en contra de la violencia, el vandalismo y las acciones que amenacen a los otros en nombre de la libertad", declaró en un foro internacional en Estambul, añadiendo que recibirá a todos los que "vengan con exigencias democráticas".

En esta misma conferencia el comisario europeo a cargo de la ampliación de la UE, Stefan Füle, denunció "el recurso excesivo a la fuerza". En respuesta, el primer ministro turco denunció el "doble discurso" de los países occidentales.

"En cualquier país de Europa, cuando hay una protesta violenta contra un proyecto de demolición de este tipo, créanme, los que están implicados son reprimidos aún con más severidad", dijo citando a Grecia, Francia o Alemania. Según el último balance publicado por el sindicato de médicos turcos, murieron dos manifestantes y un policía y 4,785 personas resultaron heridas.

En este contexto, el alcalde de Estambul, Kadir Topbas, se mostró dispuesto a renunciar a algunas partes del proyecto de acondicionamiento de la plaza Taksim, en Estambul, origen de la movilización, y excluyó "un centro comercial o un hotel".

Sin embargo, el alcalde confirmó la intención de las autoridades de reconstruir en el parque Gezi el antiguo cuartel otomano destruido en los años 1940, recordando que se trata de una "promesa electoral".

El primer ministro turco Erdogan aprovechó el día de hoy para multiplicar las consultas en Estambul, reuniéndose con los dirigentes de su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) y después con el presidente del Parlamento, Cemil Ciçek.

Durante su reunión, el AKP decidió organizar desde el próximo fin de semana dos reuniones públicas, el sábado en Ankara y el domingo en Estambul, informaron los medios turcos. Se trata de lanzar oficialmente la campaña del partido para las elecciones, pero también de dar su réplica a las manifestaciones.

El proyecto de acondicionamiento de la plaza Taksim prevé la destrucción del parque Gezi y de sus 600 árboles, situado junto a la plaza Taksim. La violenta intervención de la policía el día 31 de mayo por la mañana para desalojar a los manifestantes que ocupaban el parque provocó enfrentamientos que se transformaron en un amplio movimiento de protesta contra el gobierno islamista conservador.

De otra parte, en Nueva York, cientos de personas golpeaban cacerolas y agitaban banderas turcas en solidaridad con los manifestantes en Turquía que desafían el llamamiento del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, a poner fin a las protestas. "Erdogan, escucha a tu gente", fue una de las consignas coreadas en el Zuccotti Park en el sur de Manhattan.

"Queremos vivir en una Turquía moderna, en una democracia, no como ellos quieren (el gobierno), como en los viejos tiempos", dijo Tezcan Baris, un contador llegado de Nueva Jersey que portaba un enorme cartel en el que se podía leer: "Resistencia por la democracia."

"Estamos aquí para dar a conocer" la situación en Turquía, dijo Volkan Yargici, también arribado de Nueva Jersey con su hijo de cuatro años. "Ya basta de detenciones y violencia policial", agregó. Un grupo de griegos se unió a las protestas, al igual que militantes del movimiento Occupy Wall Street, que ocuparon el mismo parque a fines de 2011.

Los adversarios de Erdogan, en el poder desde 2002, le acusan de buscar imponer los valores islámicos conservadores en una nación de mayoría musulmana pero incondicionalmente secular, y de impulsar proyectos faraónicos de desarrollo urbano a expensas de los residentes locales.