El domingo, el mismo ejemplar fue visto en las playas de Santa Cruz de Miramar y Potrerillos, en el municipio de San Blas, distante 104 kilómetros.
Autoridades de ese puerto determinaron que se encontraba sano y sin lesiones aparentes ni signos de alguna enfermedad; minutos después regresó al mar.
Ayer por la mañana, en Compostela comenzaron a recibir reportes sobre el avistamiento de un elefante marino de alrededor de mil 500 kilogramos que salió del mar, avanzó unos metros tierra dentro y se recostó a descansar.
Por su gran tamaño, llamó de inmediato la atención de visitantes a la playa Los Ayala, prestadores de servicios turísticos y habitantes de la zona que se comenzaron a concentrar entorno al animal pero a una distancia considerable.
Minutos después llegaron elementos del cuerpo de Bomberos, de Protección Civil del Estado y personal de la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa) para acordonar la zona y activar protocolos a fin de dar seguimiento a las condiciones de salud en las cuales se encontraba el ejemplar.
Al cierre de la edición el mamífero continuaba en la franja de arena bajo vigilancia de las autoridades. (La Jornada)