El decreto establece que 120 elementos navales, con armamento, serán desplegados a bordo del buque patrulla oceánica ARM “Tabasco” (PO-168), el cual zarpará el 25 de mayo desde el puerto de Coatzacoalcos, y estará arribando el 1 de junio en Antigua y Barbuda, su retorno está previsto el 18 de junio, y llegarán al puerto en Veracruz el 26.
La unidad estará conformada por cuatro elementos del Estado Mayor; cuatro del mando y grupo de comando; 81 tripulantes del buque ARM “Tabasco” (PO-168); dos elementos de búsqueda y rescate; dos médicos; tres elementos de sanidad táctica; cinco integrantes de la tripulación del helicóptero Panther; seis de interdicción marítima; siete de fuerzas especiales, y seis especialistas en búsqueda, localización y neutralización de explosivos.
La participación de México en este tipo de ejercicios responde a la necesidad de hacer frente a amenazas transnacionales como el narcotráfico, el tráfico de armas y personas, así como fortalecer la cooperación en tareas de seguridad marítima, búsqueda y rescate, y atención a desastres naturales en la región del Caribe.
En este contexto, la Cámara de Senadores aprobó el decreto el pasado 15 de abril con 90 votos a favor y tres abstenciones, para autorizar la salida de tropas fuera del territorio nacional.
Estas acciones forman parte de la estrategia de cooperación bilateral y multilateral en materia de seguridad, basada en principios de reciprocidad, confianza y respeto a la soberanía, que busca mejorar la respuesta ante escenarios complejos, especialmente en la frontera común con Estados Unidos.
A inicios de abril, elementos de fuerzas especiales mexicanas concluyeron un adiestramiento conjunto en Camp Shelby, enfocado en perfeccionar tácticas de operaciones especiales, integración de inteligencia con tecnología satelital y uso de drones, así como el intercambio de experiencias operativas.