A tasa anual el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) fue más bajo respecto a 4.45 por ciento reportado en abril, lo que representa una disminución por segundo mes consecutivo, luego de aumentar durante el primer trimestre.
Con lo anterior, la inflación se colocó en el intervalo objetivo del Banco de México (BdeM), que es de 3 por ciento con un intervalo de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo.
El INPC registró una reducción mensual de 0.21 por ciento en el quinto mes de 2026, dato que fue más bajo a 0.11 por ciento estimado en el consenso y menor a las expectativas de los analistas privados. Además, se situó ligeramente por debajo del promedio histórico de los últimos 15 años para un mes de mayo.
El índice de precios subyacente, que determina la trayectoria de la inflación general en el mediano y largo plazo, observó un avance de 0.22 por ciento frente a abril, debido a un aumento en los precios de los alimentos, bebidas y tabaco, así como la vivienda. Mientras que a tasa anual fue de 4.19 por ciento, comportamiento definido por el alza en colegiaturas y alimentos, bebidas y tabaco.
El índice de precios no subyacente, que incluye los bienes y servicios cuyos precios son más volátiles, mostró un descenso de 1.65 por ciento mensual debido a la reducción de los precios de frutas y verduras, así como de tarifas de la electricidad. No obstante, en su variación anual avanzó 3.10 por ciento por el encarecimiento de frutas y verduras, así como por tarifas autorizadas por el gobierno.
Los precios que observaron un alza fueron el de la papa con 12.68 por ciento mensual, el gas doméstico con 2.04 por ciento, los detergentes con 1.96 por ciento y la tortilla de maíz con 0.81 por ciento.
En contraste, los precios que mostraron una reducción fueron el tomate verde con 28.73 por ciento, pepino con 31.50 por ciento, chile serrano con 16.98 por ciento y electricidad con 17.88 por ciento.
Analistas de Banamex recordaron que a inicios de año se registró un repunte de la inflación anual, alcanzando un pico en marzo, como consecuencia de los efectos directos de los incrementos a impuestos que afectaron a las mercancías alimenticias, así como a un aumento significativo de precios agrícolas. No obstante, comentaron que desde abril, se anticipó una ligera tendencia a la baja con ciertos altibajos.
Entre los riesgos para que aumente el nivel inflacionario mencionaron los efectos de segundo orden de los incrementos en aranceles; el mayor traspaso del aumento del salario mínimo a otros salarios, lo que ralentiza la tendencia a la baja de la inflación de servicios; los efectos de condiciones climáticas y sanitarias desfavorables sobre precios agropecuarios, especialmente con ‘El Niño’ en la segunda mitad del año; y precios más altos de lo estimado en frutas y verduras por el aumento en las referencias internacionales de fertilizantes.
(La Jornada)