“Texcoco es un vaso regulador por la cantidad de agua que cae en el Valle de México” y de haberse construido ahí se hubiera tenido que drenar toda el agua que ahora vemos, aunado a que “esa zona se hunde por la extracción de pozos que están alrededor”.
Imagínense, dijo en la mañanera, “lluvia más hundimiento del suelo, pues más capacidad de almacenamiento de agua. Técnicamente, la ingeniería puede resolver cualquier cosa, pero estar drenando permanentemente el agua iba a ser carísimo y además no estaba claro a dónde la iban a llevar”
Subrayó que no era el mejor lugar para el aeropuerto de la ciudad, con un desarrollo inmobiliario que generaría “mucha presión urbana”, como pretendían Vicente Fox y Enrique Peña Nieto.
(La Jornada)