La roca espacial, identificada como 2026 JH2, fue detectada apenas hace unos días y, según estimaciones de astrónomos, tiene un tamaño comparable al de un edificio o incluso hasta cuatro veces el largo de un autobús de dos pisos de Londres. Especialistas señalaron que el objeto pasará “tan cerca como es posible sin impactar”, lo que ha reactivado el debate sobre los sistemas de detección temprana de asteroides potencialmente peligrosos.
De acuerdo con cálculos astronómicos, el asteroide realizará su máximo acercamiento durante la noche del próximo lunes, cuando pasará aproximadamente a 90 mil kilómetros de la Tierra. La distancia equivale a cerca de una cuarta parte de la separación entre la Tierra y la Luna, algo considerado extremadamente cercano en términos espaciales.
Los científicos estiman que el objeto mide entre 16 y 35 metros de diámetro y viaja a una velocidad de más de 8 kilómetros por segundo respecto al planeta.
Aunque no existe riesgo de impacto, expertos reconocen que un cuerpo de ese tamaño podría provocar daños devastadores si llegara a entrar en la atmósfera terrestre y colisionar con una zona poblada. El investigador Mark Norris, de la Universidad de Lancashire, explicó que se trata del tipo de asteroide que podría “arrasar una ciudad” en caso de impacto directo.
Actualmente, el asteroide se localiza en la constelación de la Osa Mayor, a unos tres millones de kilómetros de distancia de la Tierra. Especialistas compararon el tamaño del 2026 JH2 con el meteorito que explotó sobre Cheliábinsk, Rusia, en 2013. Aquel objeto espacial medía cerca de 20 metros y generó una explosión que liberó una energía 30 veces superior a la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima.
La onda expansiva rompió ventanas, dañó miles de viviendas y dejó más de mil 500 personas lesionadas, principalmente por cristales y escombros. Aunque solo una pequeña parte del meteorito llegó al suelo, el evento demostró el nivel de destrucción que puede provocar un objeto relativamente pequeño al entrar a gran velocidad en la atmósfera.
En el caso del asteroide 2026 JH2, las simulaciones indican que no existe riesgo de impacto con la Tierra durante al menos los próximos 100 años. Sin embargo, especialistas de defensa planetaria reconocen que todavía hay miles de asteroides medianos que no han sido detectados. A inicios de este año, responsables de programas de vigilancia espacial de la NASA advirtieron que aún existen decenas de miles de objetos cercanos a la Tierra capaces de provocar daños regionales severos en caso de colisión.
En 2022, la NASA realizó la misión DART, considerada la primera prueba exitosa para modificar la trayectoria de un asteroide mediante el impacto de una nave espacial. La prueba logró alterar la órbita de un pequeño cuerpo celeste llamado Dimorphos, demostrando que técnicamente es posible desviar algunos objetos espaciales.
No obstante, científicos reconocen que actualmente no existen sistemas listos para responder de inmediato ante una amenaza real detectada con poco tiempo de anticipación. Además del impacto cinético usado por DART, investigadores han propuesto otras alternativas como tractores gravitacionales, haces de iones e incluso explosiones nucleares para alterar el curso de un asteroide peligroso.
(El Heraldo de México)
Asteroide pasará extremadamente cerca de la Tierra
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Un enorme asteroide con potencial para destruir una ciudad completa pasará muy cerca de la Tierra la próxima semana, en un fenómeno que ya llamó la atención de científicos y agencias espaciales debido a la corta distancia a la que cruzará junto al planeta.