Desde el Auditorio Nacional, niñas niños y jóvenes artistas de Cultura Comunitaria muestran la diversidad cultural del país ante siete mil personas.

sdMás de 750 artistas en escena, más de una decena de canciones, durante dos horas de espectáculo en el cual se conjuntaron voces, acordes e historias desde la frontera norte y hasta el sur de México, es lo que se vivió en Tengo un sueño, primer magno evento de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México a través de Cultura Comunitaria.

Siete mil personas como público aplaudieron, bailaron y se dejaron sorprender por la música que, como hilo conductor, se entretejió con artes escénicas como las circenses, danza, teatro negro, además de la literatura, la poesía y las artes visuales, como fotografía, grabado y gráfica.

Niñas, niños, jóvenes, personas en reclusión y artesanos se encargaron de vestir el escenario del Auditorio Nacional, más de 750 artistas más provenientes de los semilleros creativos de todo el país lo llenaron de vida, energía y pasión mostrando que en la nueva política cultural del país nadie se queda atrás.

Hubo de todo: rap, pop, música clásica, cantos en lenguas indígenas; acrobacias, cuentos, leyendas y mucho color, además de la participación de Arturo Márquez, Horacio Franco, Regina Orozco, Leo Soqui, María Reyna, Fernando Islas, Señora de Xibakbal, Romeyno Gutiérrez, Juan Sant, Juan Campechano, Diego Vázquez, Fernando Pichardo y Paul Conrad.

Entre los invitados estuvieron las secretarias de Economía, Graciela Márquez, y la del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde. Además, debido a que Cultura Comunitaria busca encontrar una alianza con la iniciativa privada, asistieron para conocer el proyecto empresarios como Carlos Salazar, presidente del Consejo Coordinador Empresarial; Carlos Slim, fundador de Grupo Carso, y Alejandro Ramírez, director de Cinépolis.

Para realizar este magno evento de Cultura Comunitaria, desde el miércoles 14 de noviembre, más de 600 niñas, niños y adolescentes en representación de los 12 mil 442 miembros de los 339 semilleros creativos que actualmente existen en todo el país, se concentraron en un campamento creativo al que se adhirieron la Orquesta Escuela Carlos Chávez y el Ensamble Escénico Vocal, agrupaciones adscritas al Sistema Nacional de Fomento Musical para ensamblar un equipo multidisciplinario donde el hilo conductor es la música.

Tengo un sueño no es solo una lista de obras musicales intervenidas con el lenguaje visual o plástico, con participaciones escénicas de los semilleros de teatro, es una muestra de cómo niñas, niños y adolescentes de México han creado espacios de diálogo entre ellos, con sus maestros y sus familiares; es un reflejo de todo este trabajo que se ha realizado y de la conjunción de talentos con artistas de trayectoria.

En esta presentación se abordó la diversidad cultural, también se expusieron la diversidad artística, los distintos tipos de música y la diversidad de lenguas -se cantó en nueve: náhuatl, mixe, tojolabal, zapoteco, huichol, kichwa, rarámuri, chuj y comcáac−.

En una exposición, en el lobby del Auditorio Nacional, los asistentes pudieron conocer la obra de 14 semilleros de artes visuales de: Oaxaca, Baja California Sur, Tlaxcala, Durango y Estado de México, entre otros.

Se interpretaron obras que incluyen piezas clásicas europeas, cantos tradicionales en lenguas indígenas, por ejemplo: Semati Siyóname / Wanají Siyóname (Bonito cielo azul / Canto azul), Xochipitzáhuatl, con textos escritos por Mardonio Carballo; Viento Alegre; tres canciones de West Side Story, de Leonard Bernstein; Tengo un sueño, obra que dirigirá el compositor Arturo Márquez con textos adaptados por el poeta Eduardo Langagne; Júpiter, de la Suite Los planetas, de Gustav Holst; Latinoamérica, de Calle 13; Flor de Río; el estreno mundial de Al Andar, escrita por Antonio Rodríguez, Frino, y el himno del movimiento de Cultura comunitaria: Alas (a Malala), escrita por Arturo Márquez.

Cabe recordar que la dirección escénica estuvo a cargo de Ana Francis Mor; la escenografía fue hecha por artesanos de Oaxaca y Guerrero, personas privadas de su libertad del Kolëctive Feat, Taller de Artes Visuales en el Reclusorio Preventivo Varonil Norte y del taller de gráfica Siqueiros, Cereso de Santa María Ixcotel, Oaxaca, así como de semilleros creativos de Nezahualcóyotl, Ecatepec, Chalco y Valle de Chalco, Estado de México. (Boletín)