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Lo que el viento se llevó… comedia satírica del colectivo Lágrima Negra

  • El proyecto retrata las dichas, infortunios y decepciones amorosas de la vida de diversas mujeres a través de la técnica de la fonomímica.

LO QUE EL VIENTO SE LLEVO 1El colectivo Lágrima Negra es una agrupación que se especializa en utilizar la expresión corporal y la gesticulación facial como principal motor para sus proyectos.

Con apenas cuatro meses de haberse conformado, el colectivo fue seleccionado por su proyecto Lo que el viento se llevó... la cuarentena lo regresó en la convocatoria Arte Escénico “Animarte”, promovida por la Secretaría de Cultura federal y el Instituto Sinaloense de Cultura.

Dicho proyecto cuenta con la participación de Daniel Marín, director del colectivo, y Alexandra Elenes, artista escénica de Mazatlán, quienes ―de acuerdo a Marín― debido a su interés por el teatro y la sátira musicalizada decidieron emprender esta iniciativa artística.

Lo que el viento se llevó... la cuarentena lo regresó surge de la tesis de licenciatura en Danza Contemporánea de Elenes y consiste en utilizar la expresión corporal y el gesto como principal motor para darles vida a personajes, en su mayoría mujeres, que a través de pequeñas estrofas de canciones expresan su amor y desamor, alegría y tristeza, aceptación o rechazo.

Explica el también maestro de danza contemporánea y técnica mixta que para la creación de su proyecto recurrieron a la técnica de la fononímica (consiste en mover la boca fingiendo la reproducción de una voz).

“Usamos la fonomímica como motor creativo y sincronizamos los labios con audios cómicos que permitan generar una comedia, para que el público pueda conectar rápido con estos personajes exageradamente maquillados y con vestuarios chillantes y atractivos a la vista, que también son parte de nuestra creación”.

Esta comedia podrá visualizarse, en diciembre, como parte de “Animarte”, si las condiciones sanitarias lo permiten; en caso contrario se podrá consultar de manera virtual.

Comparte el coreógrafo multidisciplinario que el colectivo Lágrima Negra se venía gestando desde hace algunos años; sin embargo, por cuestiones de proyectos y actividades de ambos integrantes, no se había podido concretar. Ahora con la contingencia sanitaria se logró un proyecto que “el viento se lo había llevado... y la pandemia lo regresó”.

“Lágrima Negra es el llanto de una mujer que hace alusión al desamor, la entrega y la locura del ser. Con el rímel corrido, una gota cae por su mejilla para mostrarnos de manera satírica y cruda, una realidad, un espejo donde todos podemos reflejarnos, reír y burlarnos de nosotros mismos”.

Expone Marín que la idea a futuro de la agrupación es seguir generando material de formato medio, de máximo 30 minutos, que pueda incluso presentarse en espacios alternativos como un entretenimiento.

“Actualmente estamos teniendo mucha presencia en todas las redes sociales como Lágrima Negra, pero en Tik Tok ha sido una plataforma que nos ha generado muy buenos comentarios y el espacio que nos está abriendo las puertas a muchas cosas nuevas”.

Daniel Marín inició su formación como danzante en 2002 en el Centro de Educación Artística Luis Spota Saavedra; es bailarín y coreógrafo de la compañía Delfos Danza Contemporánea y a lo largo de su trayectoria ha realizado más de 30 trabajos coreográficos.

Alexandra Elenes estudia la licenciatura de Danza Contemporánea en la Escuela Profesional de Danza de Mazatlán, es una artista escénica, cuyos intereses se centran en la creación escénica enfocada a la máscara, fonomímica y teatro. (Boletín)